En el anterior post os estábamos contando nuestra experiencia en el parque Nacional Kruger durante nuestro viaje en Sudáfrica. Hoy vamos a terminar de contar como fueron esos días de safari y nuestras impresiones caminando en la sabana en un morning walk. ¿Nos acompañais?



Tercer día: Ruta hacia Lower Sabie

Esta vez desayunamos unos cafés en la terraza de nuestro bungalow, como siempre, madrugamos mucho para aprovechar bien los horarios de apertura de las puertas de los campamentos. Pudimos disfrutar del amanecer en la sabana, nuestra terraza estaba orientada justamente hacia el este. Pudimos vivir este momento tan bonito como efímero…

Este día nos tocó vivir el peor día de todos en el parque, quizá porque las expectativas que nos fuimos haciendo en los anteriores, nos marcaban un buen día o tal vez por la obsesión de tachar de nuestra lista de los big Five, las especies que nos faltaban.

Comimos en Tshokwane, una zona de picnic a medio camino entre Satara y Lower-Sabie. Descubrimos, que a parte de los campamentos, hay repartidas por la reserva, zonas de picnic (con sus mesas y bancos) y miradores. En este caso sin vallas protectoras, de hecho, hay carteles que indican el riesgo de bajarse….Para que os hagáis una idea de los precios, comimos un vetkoek ( empanadillas tradicionales de Sudáfrica) de búfalo y otro de ternera (para asegurar),  y un café por 115 rands. Dimos un paseo por la zona y otra vez al coche.

Mono

Ya desesperados de no ver algo que nos levantase los ánimos, y después de pasar cuatro horas en el coche buscando un leopardo, (era el animal que más nos apetecía ver), nos dimos por vencidos y tiramos para el campamento. Pero ya a la entrada… menuda caravana. Había un par de machos de león tirados en la carretera ¡¡¡menudas fotos les sacamos!!! En estas ocasiones hay que sacar paciencia de debajo de las piedras, la gente se lo toma con mucha calma y todos quieren aprovechar su momento para poder sacar fotos como esta, incluso cruzando el coche en la carretera…

Hicimos el check in y, ya más animados, nos volvimos a la carretera a aprovechar la hora y media que nos quedaba. Ésta vez nos acercamos hacia la frontera con Mozambique y tuvimos la suerte de ver un rinoceronte y una gran manada de búfalos en medio de la carretera, posiblemente el momento en el que pasamos más miedo de todo el viaje. Al día siguiente nos daríamos cuenta de que era una tontería.

Al final acabamos con un buen día de safari. Nos fuimos pronto para cama, ya que al día siguiente teníamos que despertarnos muy pronto para hacer un morning walk.

Cuarto día: Morning Walk!

Nos levantamos a las 4:00 para tomar un café calentito, imprescindible por el frío de la madrugada. Hay que tener en cuenta que hace realmente mucho frío (fuimos en septiembre), y que, al menos durante el trayecto en vehículo (es descapotable) se necesita ropa de abrigo. A nosotros incluso nos dieron unas mantas para taparnos con ellas. Son excursiones con poca gente, en nuestro caso fuimos solo nosotros dos con otra pareja ( aparte de los dos guías) .

Al bajar del coche ya nos pareció que no hacía tanto frío, aunque quizá fuera por la adrenalina de escuchar los rugidos de los leones… La experiencia caminando por la sabana fue, en general, positiva. Seguíamos con la expectativa de ver algún león, o un rinoceronte o incluso nuestro anhelado leopardo, y no conseguimos ver ninguno de ellos. Pero el hecho de pasear a pie alrededor de las cebras, las girafas y los búfalos salvajes, nos llenó lo suficiente. Sin duda, lo volveríamos a hacer. A parte de los animales que pudimos ver de cerca, los guías nos enseñaron a seguir el rastro de los animales, tanto por las huellas, como por las heces e incluso por las ramas de la maleza, rotas en algunos casos o aplastadas en otros. Totalmente recomendable. Desayunamos haciendo un picnic enfrente de estos búfalos!!

Búfalos

Al regresar al campamento, recogimos nuestras cosas y nos fuimos de camino a Skukuza. Entramos en la región Sur del parque, y una buena zona para ver los Big Five. Nosotros no tuvimos suerte, nos fuimos del parque sin ver el leopardo. Este trayecto lo hicimos siempre por la carretera que va pegada al río, los paisajes en general se ven más verdes y bonitos, esto supone que un trayecto que es de 45km se convierta fácilmente en un par de hora de coche. Durante este tiempo fue donde más varió la fauna, empezamos a ver hipopótamos, vimos alguna hiena a lo lejos, cantidad de búfalos, algún cocodrilo… 

Hipopótamos

Llegamos a Skukuza cansados y decidimos tirarnos un rato en la piscina y dar por concluido nuestro safari por uno de los parque más bestiales (nunca mejor dicho) que vimos en nuestras vidas. Sin duda una visita imprescindible en cualquier viaje a Sudáfrica, es una experiencia totalmente inolvidable.

Otra vez más, os agradecemos la visita y esperamos que la entrada os haya sido de utilidad o por lo menos, os haya resultado entretenida. En la siguiente entrada os hablaremos de nuestra visita a Zambia en donde conocimos las espectaculares Cataratas Victoria, no os lo perdáis.

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